Sus tonos vibrantes y su diseño lleno de personalidad lo convierten en ese elemento que rompe la monotonía y aporta un punto especial a cualquier mesa.
Con una capacidad de 75 cl y un formato cómodo (14 cm de diámetro y 7,5 cm de alto), es perfecto para servir desde ensaladas y cremas hasta frutas o pequeños platos para compartir. Una pieza versátil que se adapta tanto al día a día como a comidas más especiales.
Fabricado en faïence, una cerámica de carácter ligeramente artesanal, aporta textura y autenticidad. Ese pequeño matiz en el acabado es precisamente lo que le da encanto y lo diferencia de lo industrial.
Un bol pensado para quienes disfrutan de mesas vivas, con color… y con alma.